lunes, 15 de junio de 2015
Julia y yo
Aquella noche llegó cansada de la vida. Un portazo reclamó lo que tanto estaba callando. Qué raras esas dudas que aparecen cuando menos las esperas!!! Supongo que esa noche, Julia, esperaba encontrar su solución en algún tipo de meditación budista, celta, no le presté atención. Creo que no lo logró. Se te tendió rendida sobre el sillón, y suspiró sin decir nada... Lentamente, aparecieron tres gotas de sus ojos que saladas rozaron su boca, y de repente, esa escasa lluvia de emociones se convirtió en un llanto desconsolado.
Muy dentro suyo había creído que no cambiaría su personalidad por nada en el mundo, no otra vez. Estuvo peleando con su "yo" interno desde el momento que quedó sola, no permitiría que eso le sucediera otra vez. Yo la vi. Esa noche frente al espejo examinó su cara, supongo que no le gustaba tanto su perfil, no se parecía en nada a las mujeres de las películas de amor. Sabía verlas frecuentemente para llenar de ilusiones esa intensa búsqueda de la media naranja, o media manzana, no recuerdo qué fue lo que me explicó.
Ahi estaba, yo la vi.... prendió un cigarrillo y empezó a fumarlo con tantas fuerzas que creí que explotaría... Yo la vi, se recortó de costado para poder dormir.
Creo que susurró unas palabras... me parece que fue algo como un: "no quiero". Entendí que realmente no quería perderse de nuevo. Julia, julia no quiere escucharme, solo lloriquea y pide a gritos que no vuelva a parecerse aquella mujer que abandonó sus convicciones para hacer feliz a alguien mas. Por eso duda, por eso llora.
Creo que un escalofrío intenso recorrió mi piel esa noche, supongo que la impotencia consumía mi corazón.. Julia sentía que no podía más y yo no podía ayudarla... "Julia, no me escuchas" le imploré que lo hiciera!!! Tiene que dejarse querer, tiene que permitirse vivir, tiene que conocer el mundo, explorar cariños y calores que llenen su alma y que por fin ocupen ese lugar tan vacío que habita en su corazón. Julia tiene que disfrutar del sexo, del amor, del perdón, de las palabras, del aliento, del mundo.
Julia esa noche se durmió, ahi estaba en esa cama... Julia y yo, una lucha interior entre las dos. Julia, déjame ser otra vez, prometo que no van a volver a lastimarte.
Y al terminar mi delirio, comprendí que Julia y yo habitamos el mismo cuerpo, tenemos la misma alma. Yo te escondí Julia, porque sos mi lado más temeroso, porque sos mi karma, porque sos todo a lo que intento no volver... No regreses Julia, dejame que yo pueda manejar mi vida, prometo no decaer. Prometo vivir.
Julia existe en mi lado más débil. Julia y yo, somos iguales. Somos nuestra lucha. Somos las mismas. Somos una.
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